-Algún día de
estos no me voy a poder controlar y yo no me voy a hacer cargo de un
castigo. Te lo advierto. -Reí. Me levanté de encima de él y me
acurruqué a su lado. Poco después me quedé profundamente dormida
en su pecho. Desperté y no vi a Marco a mi lado. Había dejado una
nota en el escritorio.
-”Me he
tenido que ir porque tu madre estaba subiendo. Estabas preciosa
durmiendo. Te amo, tu Marco.” -Sonreí como una tonta al ver
que había puesto que era mio. Solo mio. Todo para mi. Mi Marco. Cogí
el móvil y abrí WhatsApp, busqué su nombre.
-Yo: Hola
cariño. -Unos segundos después él me respondió.
-Marco: Hola
bella durmiente. -Reí.
-Yo: Estaba
cansada, vale?
-Marco: Vale,
vale. Vienes al final y damos una vuelta? Quiero presumir de novia,
sino te importa, claro. -Mientras que me leía nuestra
conversación, esa sonrisa de enamorada no se iba. Me encantaba
sentirme así.
-Yo: Claro.
Donde quedamos? -No me respondió. Me extrañé.
-¿Qué te parece
si te recojo y te sorprendo? -Susurró entrando por la ventana.
-Me cago en ti,
que sus me has dado... -Se rió.
-Lo siento. Venga,
que te espero abajo, a ver quien llega antes. -Me dio un pico y
saltó. Fruncí el ceño para replicar, pero ya era demasiado tarde.
Sonreí mientras negaba con la cabeza. Bajé las escaleras, le dije a
mi madre que me iba y salí. -Que mala, no has hecho carrera, eso no
se vale. -Hice el mismo movimiento de cabeza de antes. A veces se
comporta como un niño pequeño, me encantaba.
-Pobrecito mi
niño. -Se cruzó de brazos y yo me reí de él. -Aiii. -Me puse de
puntillas y le besé. -¿Se ha enfadado otra vez mi nene? -Él se
aguantó una sonrisa. Mordió el labio inferior.
-Lo que daría
ahora por hacerte mía, cariño. -Poniéndome de puntillas le susurré
al oído.
-Haz lo.
-No me provoques,
que sabes que vivo solo... Será mejor que nos vallamos de aquí.
-Cogió mi mano y entrelazó nuestros dedos. Andamos hasta la
esquina, donde tenía su moto aparcada. ¿Cuándo la había traído?
Bueno, eso me daba igual. Nos subimos a su moto y la puso en marcha.
No sabía donde íbamos, pero me fiaba de él. Reconocí el lugar,
era su calle. Íbamos a su piso. Pensé en bajar mis manos de sus
costados hasta su entrepierna, pero me arrepentí por si acaso
teníamos un accidente. Aun recuerdo mi primera vez, fue con Marco.
Él ha sido mi único novio y tampoco lo he hecho con otra persona.
No me arrepiento de haberle dado mi virginidad, estaba enamorada de
él y la verdad, es que fue perfecto. Hizo una cenita especial para
los dos solos en su piso. La perdí a los 17.
-Ya hemos llegado.
-Informó.
-¿Por qué me has
traído a tu piso? Pensé que querías presumir de novia. -Se bajó
él de la moto.
-Y lo voy a hacer.
-Me ayudó a bajar ahora a mi. -Vas a gritar como nunca. Los vecinos
se van a volver locos. -No pude evitar partirme de risa. Cogidos de
la mano entramos al ascensor y después a su piso.
-¿Y qué vas a
hacer para excitarme? -Pregunté cuando cerró con llave la puerta.
Mordió su labio inferior. Tras sus ojos se veía las ganas que tenía
de tenerme.
-Ahora lo verás.
-Su voz transmitió una corriente eléctrica por todo mi cuerpo
terminando en donde mis muslos se juntaban. Por acto reflejo di unos
pasos atrás a la vez que él se acercaba hasta que me choqué con la
pared de la entrada. Colocó las manos a ambos las de mi cabeza sin
llegar a tocarme aún. Poco a poco se fue acercando para juntar
nuestros labios salvajemente. Me dejó sin aire. La mano derecha bajó
por mi espalda hasta el borde de mi camiseta. La levantó y quitó
dejándome en sujetardor y pantalones. Hizo que nos moviéramos y me
choqué con el pequeño mueble que tiene en la entrada. Su mano
izquierda de la parte trasera de mi cabeza pasó al botón de mis
pantalones, pero no lo desabrochó haciendo que eso me volviera loca.
Metió la mano por dentro de mis finas bragas de encaje hasta mi
punto. Notó toda la excitación que tenía en ese momento. Gemí
cuando empezó a hacer círculos en mi clítoris. -¿Tan pronto estás
mojada, cariño? -Susurró con voz ronca. En cada palabra que dijo se
notó la lujuria que estaba conteniendo. Excitándome muchísimo más.
-Marco. -Gemí su
nombre. Él sonrió con malicia en mi dirección.
-Dime nena. -¡Por
Dios ese “nena”!
-Haz me tuya.
-Suplique. Joder, sentir su mano en ese punto de mi cuerpo, su cuerpo
tan pegado al mio, uf... era muy excitante. Sacó su mano de mi punto
débil y puso las dos en mi culo para levantarme y subirme a sus
caderas. Me di cuenta de que él aun estaba vestido cuando me dejó
en la cama. Le quite su camiseta y la volé por algún lugar de la
habitación. Bajé mis manos por su perfecto pecho hasta sus
abdominales bien definidos. Que bueno está mi novio, joder. Le
desabroché el botón a su pantalón para que él después lo hiciera
con el mio. Se quitó los suyos y la erección que tenía era
perfectamente visible. Bajó los mios con suavidad junto con mis
finas bragas. Pasó una mano por detrás de mi espalda y con rapidez
desabrochó el sujetador. No pudo evitar mirar mis pechos y morderse
el labio.
-Eres tan
perfecta. -Me besó con tanta pasión como pudo y yo le respondí
igual. Colocándose en medio de mis piernas noté que ya no llevaba
sus ajustados bokser. Besándome para que no gritara, me penetró de
golpe. Mis uñas en su espalda se marcaron. Empezó a tomar un ritmo
que me volvía loca. Lento. Entraba y salía de mi que parecía un
asqueroso caracol.
-Marco. Por favor.
-Si seguía así juraba que iba a tomar yo el mando. Sonriendo
comenzó a entrar y salir de mi con más rapidez. Cada vez iba más
rápido y yo notaba que estaba a punto de llegar.
-Venga cariño,
correte para mi. -Sus palabras susurradas en mi oído fueron mi
detonante para estallar en el mejor orgasmo que he tenido desde que
este hombre me quitó la virginidad. En mi orgasmo Marco llegó al
suyo. Sin fuerzas se tumbó a mi lado. Los dos agotados con la
respiración acelerada, tumbados desnudos sobre la cama y cubiertos
por una fina capa de sudor. Amaba esta sensación de liberación que
él me transmitía, era lo mejor. Cuando ya por fin nos relajamos y
nuestras respiraciones volvieron a la normalidad, ese chico perfecto
que tenía a mi lado habló. -¿Te vienes a una ducha?
-¿Con un segundo
asalto? -'Por favor di que sí.' Supliqué mentalmente.
-Lo más seguro.
Sabes que me encanta hacerlo bajo la ducha.
-Y a mi que me lo
hagas. -Nos besamos y caminamos hasta la ducha. Efectivamente hubo mi
segundo asalto. Mientras ya sí, nos duchábamos riendo y dándonos
besos, Marco me hizo una pregunta que me dejó estupefacta. Yo le
rodeaba el cuello con los brazos y él la cintura con los suyos.
Teníamos las frentes juntas y nos manteníamos en silencio bajo el
agua.
-¿Cómo te podía
engañar antes? ¿Cómo podía? Si tú eres la chica perfecta que yo
busco. Te engañaba mientras tenía a mi alma gemela a mi lado. Era
un completo idiota. Lo siento. Lo siento de verdad. Ya no quiero
tener a otras chicas, solo te quiero a ti. Conmigo. Los dos juntos
para siempre. Espero que me llegues a perdonar, por favor. No puedo
vivir con ese pesar en mi corazón. Sabiendo que tu me tienes algo de
rencor en el tuyo. Perdóname. Por favor. -Iba a seguir hablando,
disculpándose por lo que un día me hizo y yo no lo podía permitir.
Para mi ya estaba olvidado. Junté nuestros labios para silenciarle.
-No hace falta que
te disculpes más. Ya te he perdonado. Si no lo hubiera hecho, te
aseguro que no estaría aquí. Los dos juntos bajo tu ducha y
desnudos. Tú eres mio y yo soy tuya. Ya está. Vamos a dejarlo así.
-Asintió y volvimos a besarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario