Sus labios se
mantenían a tan solo unos milímetros de los míos. Nuestros ojos
iban de los labios a los ojos del otro. Leo se mojó los labios con
la lengua rozándome a la vez a mi. Jadeé. En el ambiente se notaba
la electricidad, el deseo y la pasión existencial que había entre
los dos. Nos deseábamos y era imposible de decir que no a esos ojos
y a ese cuerpo, además, solo era sexo, ¿no? También tenía derecho
a probar a otro chico. Y quería este chico.
-¿Y bien? -Dijo
intentando controlar su respiración al estar tan cerca de mi.
-Necesito tiempo.
Para pensar. -Aclaré. Sus manos se aflojaron de mi figura dejándome
libre.
-Sólo tienes que
llamarme cuando tengas una respuesta. -Sin decir nada más se fue por
la ventana. Como si estuviera agotada me senté en la cama. Estaba en
shok. Un tío buenorro me había pedido sexo teniendo novio. Pero es
que mi novio ya me engañó en el pasado. ¿Sería justo que yo lo
engañara a él? ¿Sería capaz de aguantar a dos chicos? ¿Sería
capaz de engañar a uno para estar con el otro? ¿O tendría que
dejar a uno para seguir con el que eligiera? Todo esto era muy
complicado... Necesitaba pensarlo con calma. Cené y me dormí
pensando en eso. Lo único que podría pasar era que Marco me dejara
o que a Leo le cansara, no era muy grave...
A la mañana
siguiente aun estaba confundida, pero no quería consultar con Megan
porque ella me diría que no a Leo, y la verdad, yo quería saber
como era hacerlo con otro chico, probar cosas nuevas. Tenía
dieciocho años, estaba en la edad. Pero el miedo a ser pillada y las
escusas que le diría a Marco... eso era algo superior. Quería a
Marco. Se estaba portando conmigo estupendamente desde que volví con
él y no quería joderlo todo por solo tener sexo con otro chico.
¿Qué iba a hacer? Recibí un WhatsApp, cogí el móvil y lo miré.
Era Marco. ¡Joder! ¡Se me olvidó preguntar si podía salir!
-Marco:
Princesa, por que no me dijiste nada? Le preguntaste a tus padres si
te dejaban?
-Yo:
Lo siento!! no me dejaron, me cabreé y pues ya se me olvidó
decírtelo... perdón cariño... :S
-Marco: No pasa
nada amor.
-Yo:
Estás enfadado? ...
-Marco: Un poco
molesto... pero no importa
-Yo:
Jo... De verdad se me olvidó decírtelo
-Marco: Ya te he
dicho que no importa :) quieres quedar? Es sábado y hace buen día,
que dices?
-Yo:
Claro!! Donde quedamos?
-Marco: En tu
esquina?
-Yo:
Okii! :D
-Marco: Hasta
ahora
-Yo: Hasta
ahora. Te quiero. -No me contestó... Estaba cabreado. Me puse
una ropa normal ya que llevaba el pijama, desayuné, me peiné y
salí. Marco me esperaba donde acordamos con otro casco distinto al
suyo en las manos.
-Toma. -Extendió
el otro casco para que yo lo cogiera. Se notaba lo distante que
estaba.
-Ya te he dicho
que lo siento. -Enrollé mis brazos por su cuello dejando atrás su
mano con el casco. -No me gusta que estés enfadado conmigo.
Perdóname. Por favor.
-Me quedé
esperando en mi piso con una cena para los dos. -Me apartó de él y
dejó los cascos sobre la moto. -Parecía un gilipollas. -Suspiró.
-No sabes lo que me costó hacer esa cena. Estaba ilusionado de que
mi primer día contigo después de lo que pasó fuera especial, pero
me dejaste plantado, Ana. -Estaba realmente afectado. Volví a
enrollar mis brazos sobre su cuerpo.
-Perdóname. Por
favor, por favor, por favor. No era mi intención, lo prometo. Tengo
mala cabeza. -No me dejó seguir.
-Pero pensaba que
yo era importante para ti. ¿Cómo se te puede olvidar hablar con tu
novio? -Volvió a apartarme. No, no, no, no, no... La había cagado y
bien.
-Lo siento, de
verdad. -Enfaticé en las dos primeras palabras. -No se donde tenía
la cabeza. Me cabreé mucho cuando me dijeron que no. -Interrumpió.
-Que no podías
salir conmigo. Era yo lo principal. No me lo creo que se te olvidó
decírmelo. Ni siquiera me creo que se lo llegaras a preguntar...
¿Qué hiciste anoche, Ana? ¿Qué hiciste para que fuera más
importante que yo? -¡JODER! ¿Qué mierdas le voy a decir ahora?
Puta mierda... puto Leo. ¿Cómo coño le digo que estaba intentando
decidirme si aceptar tener sexo con Leo estando con él? No, no podía
decirle eso. Nuestra relación se acabaría para siempre y mataría a
Leo por pedirme algo así. -Ana, ¿quieres contestarme?
-Una amiga de la
infancia fue asesinada ayer en su casa. -”Confesé” lo más seria
que pude. Mis ojos se pusieron cristalinos al imaginarme a Megan
cubierta de sangre por todas partes, tirada en medio de una
habitación... Miré para otro lado queriendo ser un poco más
creíble.
-¿Y por qué no
me lo has dicho antes? -Preguntó con un punto de dulce en su voz.
-¿Crees que me
gusta recordarlo? Pues no, no me gusta. -Respondí por él. Esta vez
fue él el que me abrazó. ¡BIEN! Se lo ha creído. Joder, no me
gusta mentirle.
-Lo siento,
cariño. Pero es que, me dolió mucho que me dejaras plantado. -Me
cogió la cara y me dio un dulce beso en la frente. ¿Por qué en la
frente?
-Bueno, no quiero
recordarlo más. Quiero pasar un buen día contigo. -Asintió.
-¿Dónde querías ir?
-Pues donde nos
llevara la moto, la verdad. No tenía pensado nada especial. -Nos
subimos a la moto y la arrancó. En un semáforo un Audi R8 se colocó
a nuestro lado. Era un coche impresionante. Me fijé en el conductor,
un hombre con traje negro y camisa blanca. ¡LEO! ¡Era él! Sonrió
en mi dirección, me había reconocido. Después de que me quedara
petrificada, el semáforo se puso verde. Dejamos atrás a todos los
coches para seguir nuestro camino. ¿Nos habría seguido? No lo
creo... No está tan loco, ¿no?
Al final llegamos
a un pequeño lago apartado de la ciudad en la que vivíamos.
-Esto es muy
bonito. -Dije cuando nos bajamos los dos de la moto. Marco no dijo
nada al respecto y eso solo hizo que me pusiera nerviosa. -¿Aun
estás enfadado? -Suspiró con pesadez.
-Lo siento cariño,
pero me ha afectado mucho...
-Joder, perdóname.
Te he dicho que no lo hice a posta.
-Lo sé y lo
entiendo, pero... -Mientras hablaba no me miraba a los ojos. Esto no
pintaba bien. Coloqué una mano en una de sus mejilla y le giré la
cara para que me pudiera mirar.
-Te amo. Y nada ni
nadie va a poder cambiar eso. Así que, por favor, olvida lo que pasó
anoche y da me un beso de los que tú solo sabes dar que lo necesito.
-Lentamente agachó la cabeza para presionar sus labios sobre los
mios y hacer que las mariposas de mi estómago se despertaran.
Colocando sus manos en mi cintura me acercó más a él. Lo quiero
mucho más de lo que pensaba... Me importa demasiado como para
engañarle. Le voy a decir que no a Leo, no le puedo hacer eso a
Marco. Sé lo que duele que la persona que amas con toda tu alma te
engañe y... no es muy agradable. Cuando nuestro perfecto beso
terminó me mordí el labio.
-¿Qué te parece
si nos damos un baño? -Indicó al lago que teníamos a las espaldas.
-¿Estas loco? El
agua tiene que estar congelada. Ni loca me meto ahí... -Marco me
sonrió con una sonrisa que no me gustó para nada. -No irás a...
-Antes de que pudiera acabar la frase este chico de ojos azules me
cogió en volandas y corrió hasta el agua para bañarnos. -¡NO
MARCO! ¡POR FAVOR! -Grité, pero ya era demasiado tarde. -¡Joder!
¡Está congelada!
-Pues ya sabes que
eres adivina. -Se burló de mi. Le di un pequeño golpe en el hombro.
Él después se pasó la mano por el lugar lastimado. Sonreí. Agarró
mi cintura atrayéndome hasta él mientras se mordía el labio. -Se
te nota el sujetador. -Susurró en mi oído. -Y no sabes como me pone
verte tan mojada. -Me besó el cuello. Eché la cabeza hacia atrás
del gusto que me daba notar sus cálidos labios sobre mi piel ahora
fría. -Te amo más que a mi vida. No me pidas que te diga que cómo
puede ser, porque no lo sé. Supongo que será porque vales mas que
mi propia vida. -Estaba confirmado y más que confirmado, no le podía
engañar. Marco volvió a presionar sus labios sobre los mios, yo
enredé mis brazos a su cuello tirando más de él a mi.
-Te amo tanto,
Marco. -Susurré sobre sus labios cálidos.
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